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Barack Obama y acompañantes despertaron en La Habana, capital de un pequeño país de la geografía universal. En Bruselas, capital europea, nuevamente el terrorismo truncó el sueño de los justos al amanecer. Extremistas que mueren matando vuelven a provocar víctimas, a desatar el caos, la alerta máxima, el estado de guerra y el cierre de las fronteras en un mundo globalizado.

Los estallidos en el aeropuerto belga de Zaventem atentan contra seres de cualquier nacionalidad. Uno de los artefactos explosiona cerca de la zona de facturación de American Airlines, compañía norteamericana. En el metro ocurre otra explosión y los medios informan las primeras cifras: 34 muertos, decenas de heridos. Miles de personas angustiadas se preguntan quienes son los fallecidos, quienes sufren por sus heridas, quienes son familiares padeciendo el drama que les golpea hoy para el resto de sus vidas.

Jefes de estado y autoridades anuncian medidas, piden serenidad en medio de la impotencia que desata cada atentado. Las nuevas tecnologías también provocan una frustración global. La barbarie está desencadenando reacciones desmoralizantes: el mundo occidental abandona a los refugiados que huyen de esa barbarie y se apresta a traicionar uno de sus baluartes, el de la libre circulación, decretando el cierre de fronteras.

Fallan las políticas: la europea y la norteamericana. Hay un trasiego clandestino de personas, financiación y armas con la complicidad de ciertos poderes. Las revelaciones van  acreditándose y pueden seguir aflorando globalizadamente cada vez que se reproduzca el fenómeno wikileaks.

La presencia en Cuba del presidente norteamericano Barack Obama es seguida con interés como un acontecimiento positivo, alentador. La Casa Blanca  publicó que la visita es otra demostración del compromiso del Presidente de trazar un nuevo curso. Obama ha reiterado ante la prensa que la política de embargo (bloqueo) contra la isla será eliminada y expreso su convencimiento: “La razón es que lo que hicimos por medio siglo, no fue bueno ni para nuestros intereses ni para el pueblo cubano”. Dentro de la lógica de lo humanamente político el presidente cubano Raúl Castro ratifico que “debemos poner en práctica el arte de la convivencia civilizada” recordando  que “destruir un puente es fácil y requiere poco tiempo. Reconstruirlo sólidamente es una tarea mucho más larga y difícil”.

El programa de esta visita mas simbólica e histórica hoy que ayer incluyen las palabras del presidente norteamericano al pueblo cubano. Por la coincidencia triste con los atentados en Bruselas son palabras para la coexistencia humana y eso solo es posible reconstruyendo puentes.

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