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Ninaconbanderas

El recibimiento este domingo en La Habana a Barack Obama será afectiva y con los honores a un jefe de estado. Primara la acogida al gesto que rompe con 90 años de ausencia en la isla de un presidente norteamericano. Subyacen como banda sonora las notas de un concierto inconcluso entonadas por el canciller cubano Bruno Rodríguez recordándole al gobierno de Estados Unidos las trabas aun vigentes.

Las prerrogativas presidenciales que no han sido aprovechadas obstaculizan a ambos lados de las 90 millas. A estas horas los norteamericanos no pueden ir a Cuba como turistas sino cumpliendo otro tipo de misión y debiendo registrar cada gasto. Si el viaje pretende explorar negocios la incertidumbre los acompaña. Muchas son las incógnitas sobre las transacciones comerciales entre ambos países. Mas allá de lo autorizado en el sector de las telecomunicaciones y la aprobación puntual de una fábrica de tractores, se desconocen que otras inversiones serán consentidas por la Casa Blanca o si aun penden sobre los empresarios las millonarias sanciones que pueden caerles al comerciar con La Habana.

Contra los cubanos siguen actuando las trabas financieras del capitulo económico del bloqueo. Las medidas anunciadas por Obama no aclaran si bancos cubanos pueden tener corresponsalías en Estados Unidos o si la mayor de las antillas puede exportarle productos y servicios a importadores norteamericanos.

PuebloconbanderasEs la realidad tras las declaraciones desde los predios oficiales. Los asesores aseguran que la visita es “otra demostración del compromiso del Presidente de trazar un nuevo curso en las relaciones cubano-estadounidenses”. Confiemos en que el recibimiento y la hospitalidad popular motiven pasos que siguen sin darse, con respeto hacia los sentimientos soberanos de la sociedad que le da la bienvenida.

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