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Nos llega la noticia de que  la compañía estadounidense de telefonía móvil Sprint llegó a un acuerdo de roaming directo con Cuba. “Queremos asegurarnos de que los clientes de Sprint que viajen a la isla podrán usar sus teléfonos exactamente igual que si estuvieran en EE.UU.” dice Marcelo Claure, consejero delegado de la empresa. Sus vaticinios trascienden en los medios: se espera que hasta 3 millones de personas de todo el mundo visiten Cuba este año y, a lo largo de los próximos 10 años, el número se espera que suba hasta los 5 millones.  Cuántos de esos visitantes serán norteamericanos está por ver. A pesar de las solemnes ceremonias para el izamiento de banderas en las ya embajadas de Estados Unidos en Cuba y viceversa, persiste un obstáculo omnipresente. El bloqueo para la extinción del embargo sigue ahí. Ni el reconocimiento presidencial y notorio de la que ha sido una política estéril, ha propiciado la caída de ese telón de fondo desteñido en las muchas fotos entre representantes de ambos países. El mundo vota todos los años en Naciones Unidas una resolución cubana. Es una protesta que cifra las consecuencias sociales o económicas de una imposición al margen de las decisiones racionales y de las practicas internacionales. Esta vez esperábamos que fuera la ultima actuación de la comunidad global sobre el injusto bloqueo de Estados Unidos contra Cuba pero la delegación norteamericana voto SI, respaldada exclusivamente por Israel, y prácticamente el resto del mundo repitió NO. La historia sobre la ejecución del bloqueo persiste contradictoriamente y añade a su haber el capítulo de las ocasiones fallidas. Según encuestadoras norteamericanas como    Bendixen, la Public Policy Polling, Universidad Internacional de la Florida, la empresa Hearst Corporation, el Pew Research Center y la empresa Associated Gik  votantes de distintos partidos apoyan la eliminación de las barreras contra Cuba y la autorización a todos los norteamericanos para que puedan viajar a la Isla.  Sus sondeos coinciden en que la mayoría de los llamados cubano-estadounidenses se pronunciaron contra el mantenimiento del bloqueo. Pero hay fuerzas extrañas, atrapadas en escenarios sepia, que aun sonríen a lo Maquiavelo ante ciertos titulares. El Roaming de Sprint en Cuba es una certeza pero la posibilidad de que los norteamericanos se beneficien es una incertidumbre.

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