Mariel

Los artífices del cerco económico, comercial y financiero aplicado a la nación cubana desde 1962 se trazaron desde el primer momento ese fin, convencidos de que tal daño sería un obstáculo trascendente para el desarrollo del país latinoamericano, destaca Prensa Latina.

Esa guerra económica influyó decisivamente en la falta de los adecuados flujos de inversión foránea que debieron producirse en el largo espacio de tiempo durante el cual fueron sometidos a amenazas y multas las empresas y gobiernos interesados en realizar negocios de cualquier tipo en la mayor de las Antillas.

Un informe presentado por el gobierno cubano ante la Asamblea General de las Naciones Unidas planteó que la inmensa mayoría de los sectores priorizados en Cuba son de notable interés para inversionistas norteamericanos y si quedaba alguna duda de ello, ahí está la constante visita de hombres de negocios, funcionarios, políticos y hasta jefes de Estado.

Por otra parte, agregó, Cuba pudiera tener acceso a materias primas, productos y servicios necesarios para emprender nuevas inversiones públicas o con capital extranjero posibilitando la apertura del mercado norteamericano a la exportación de bienes y servicios cubanos.

Quienes quieren el fracaso de la revolución cubana saben también que el levantamiento del bloqueo puede ser positivo para el desarrollo de sectores como el agroindustrial, el de generación de energía, la modernización y ampliación de la planta hotelera y la ejecución de proyectos de investigación.

En caso de la no existencia de tal asedio por parte de la gran potencia, se ampliarían considerablemente las potencialidades de Cuba para recibir volúmenes de inversión extranjera a pesar del actual contexto regional de desaceleración en la entrada de capitales.

Todas esas verdades están, evidentemente, en el pensamiento de las 188 naciones que el pasado año votaron en Naciones Unidas contra la permanencia del bloqueo aislando totalmente a Washington y demostrándole su fracaso en la política agresiva contra la isla, como reconoció recientemente el propio presidente estadounidense, Barack Obama.

Anuncios