EFE: El modelo económico cubano “necesita actualizarse”, reconoció el embajador cubano en España, Eugenio Martínez Enríquez, quien dijo que para mantener “el alto nivel de desarrollo social tenemos, hay que crear una riqueza que hoy es insuficiente”. Convocado por el Club Diálogos para la Democracia y patrocinado por Tabacalera, el diplomático cubano defendió la diversificación de la propiedad de los sectores productivos, reforzando las cooperativas y el papel de los autónomos, pero manteniendo vigente el modelo socialista con planificación estatal de la economía.

Martínez puso como ejemplo el sector de la hostelería. En Cuba existen 9.000 restaurantes habilitados por el Estado y los planes pasan por hacer que en los próximos años sólo 300 queden en manos de las autoridades. Lo mismo sucede con la tierra. El 80% está en manos del Gobierno cubano y se pretende que cada vez más terrenos sean administrados de forma privada. Falta productividad en el campo cubano, dijo. El 25% de la población trabaja en la agricultura, pero sólo genera el 3% del PIB. Además, en contra de lo que se cree, “el 67% de la tierra es mala o regular para la producción”.

El camino hacia transformación presenta otros obstáculos, entre las cuales citó una población envejecida. El 18% de la cubanos tiene más de 65 años. Martínez ironizó sobre “la creencia ciega de muchos cubanos en la inmortalidad”. “Creen que no nos vamos a morir nunca” por la calidad de la sanidad del país. El embajador considera que este “serio problema es el resultado de nuestros propios éxitos”. Por eso, añadió, hay que poner en marcha políticas para fomentar la natalidad.

Otra china en el zapato del nuevo modelo cubano es la “dualidad monetaria y cambiaria” porque “crea distorsión en la economía” y “no estimula la inversión”. En este sentido, recordó que la reforma de la ley de inversión extranjera, que entró en vigor hace un año, prevé mayor seguridad jurídica y exenciones fiscales para los inversionistas de fuera. También se refirió a la cuestión energética y a la necesidad de reducir la dependencia en los hidrocarburos. Los planes del Gobierno anticipan un desarrollo de la energía eólica y apuntan a que un 30% de la matriz energética sea de origen renovable en 2030.

Según estimaciones oficiales, Cuba necesita 2.500 millones de dólares para poder llevar a cabo sus reformas. “Tenemos que ir a un modelo próspero y sostenible”, reconoció el embajador. Para ello se plantea “crear ritmos de crecimiento más estables” mediante una combinación de planificación e iniciativa privada. En segundo lugar, se reconoce que hay “incrementar al eficiencia económica”, “motivar más al trabajador”, “mejorar la distribución de los ingresos” y “crear infraestructuras que impulsen el despegue económico que todos queremos en Cuba”.

La inversión extranjera será fundamental en el proceso de transformación de la economía socialista. En este sentido, Martínez explicó que el objetivo de inversión foránea sería llegar a un 30% del PIB cubano. Las empresas españolas serán una pieza importante en esta estrategia. “España es el tercer socio comercial de Cuba, donde hay más de 200 empresas. El 40% de las plazas hoteleras están administradas por empresas españolas”, añadió. Martínez remarcó que “todos estos cambios los determinarán la estabilidad social” y insistió en que “cada cambio que hacemos no puede alterar la estabilidad”.

Martínez ofreció algunos datos para defender la existencia de “un alto desarrollo social” en la isla. Dijo que el 32% del PIB se destina a educación, que no existe desnutrición infantil y que ninguna persona muere de hambre en Cuba, el segundo país con menos violencia de Latinoamérica, con una esperanza de vida de 79 años y donde el 22% de los jóvenes van a la universidad.

Preguntado por Venezuela, Martínez Enríquez proclamó la “lealtad infinita” de Cuba “al Gobierno democrático” de Nicolás Maduro y criticó la “campaña desestabilizadora muy seria” que, a su juicio, está enfrentando el presidente venezolano. También se refirió a la próxima visita a Cuba del ministro de Economía, Luis de Guindos, en julio, y afirmó que “no ha habido un retroceso” en las relaciones entre el Gobierno del Partido Popular y el Gobierno de Cuba.

 

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