Raúl Castro y Barack Obama. Foto: Estudios Revolución

Granma— La jornada de este sábado en la VII Cumbre de las Américas, realizada en la Ciudad de Panamá, ratificó la condición histórica de una cita que ha trascendido, sobre todo, por la primera participación de Cuba en estos eventos. Los oradores coincidieron en saludar la presencia del presidente Raúl Castro aquí, así co­mo la disposición de los gobiernos de Estados Unidos y Cuba para restablecer relaciones diplomáticas. Fue reiterado, también, el re­chazo a la orden ejecutiva firmada por Oba­ma que clasifica a Venezuela como una amenaza.

El General de Ejército fue el sexto mandatario en hacer uso de la palabra, justo detrás del presidente estadounidense, y recibió una ovación unánime del plenario, que reconocía así lo histórico del momento. Dijo que era una alegría para él estar presente en la reunión y bromeó sobre el hecho de que le debían seis Cumbres, razón por la cual había pedido a Juan Carlos Varela, mandatario del país anfitrión, que le cediera unos minutos más para hablar.

Raúl fue certero y enfático en su intervención. Reverenció a Martí, a Fidel y a su heroico pueblo. Revivió momentos duros e inolvidables de la historia de la Isla, que han marcado para siempre a la Revolución cubana, la obra inmensa por la que respira pasión cada vez que habla de ella.

Reiteró a Obama la disposición al diálogo, basado en el respeto y la convivencia pacífica; y apreció su intención de sacar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo.

Dijo Raúl que el bloqueo se mantiene intacto y constituye el principal obstáculo a la economía cubana, por lo que convocó luego a los mandatarios de la región para continuar apoyando esa lucha.

Como era de esperar, volvió a exponer la irrestricta solidaridad de Cuba con Ve­ne­zue­la, país que lucha por labrar su propio camino, que ahora enfrenta injustas sanciones unilaterales y que “está pasando por las mismas agresiones que sufrimos nosotros”.

Concluyó diciendo que gracias a Fidel y al pueblo cubano, hemos venido a esta Cum­bre, a cumplir el mandato de Martí con la li­bertad conquistada con nuestras propias manos, “orgullosos de nuestra América, para servirla y honrarla…  con la determinación y la capacidad de contribuir a que se la estime por sus méritos y se la respete por sus sacrificios”.

INTENSA AGENDA BILATERAL

A la par de las sesiones oficiales de la Cumbre, Raúl tuvo una intensa agenda bilateral, que comenzó en la tarde con Barack Oba­ma y concluyó ya entrada la noche con la Primera Ministra de Jamaica, Portia Simpson, espacios que ratificaron la importancia del paso del General de Ejército por este foro hemisférico.

En un intermedio de la sesión plenaria, Raúl y Obama se reunieron en un salón habilitado para la ocasión en el Centro de Convenciones ATLAPA, hecho que se convirtió en una de las notas más destacadas de la cita y fue largamente esperado por las delegaciones y los medios de prensa acreditados aquí.

La cancillería de la Isla evaluó el intercambio como respetuoso y constructivo, en el que ambos mandatarios expusieron sus puntos de vista acerca del proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre las dos naciones vecinas.

Raúl reiteró la disposición a dialogar de cualquier tema, sobre la base del respeto mutuo. En tanto, Obama se refirió al carácter histórico del encuentro y consideró importante el intercambio que ac­tualmente existe entre los gobiernos y pueblos de Cuba y Estados Unidos.

Como parte de su agenda, el General de Ejército sostuvo también un encuentro con el Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper, donde se pusieron de manifiesto las buenas relaciones con el país norteño, valoradas co­mo un ejemplo de vínculos mutuamente be­neficios.

Precisamente, en marzo pasado se cumplieron 70 años de relaciones diplomáticas ininterrumpidas entre las dos naciones y en la actualidad Canadá se ubica entre los cinco primeros socios comerciales del país caribeño.

Formaron parte de esa reunión bilateral, que también tuvo como sede uno de los salones del Centro de Convenciones ATLAPA, el jefe del Gabinete Adjunto, Howard Anglin; el ministro de Asuntos Exteriores Bob Ni­chol­son; y el vicecanciller cubano Rogelio Sie­rra Díaz.

Luego, Raúl se reunió con el mandatario colombiano Juan Manuel Santos para intercambiar, entre otros asuntos, sobre el proceso de paz de Colombia que tiene su mesa de diálogo en La Habana. El presidente cubano volvió a reiterar la disposición de su país a continuar apoyando, como hasta ahora, ese anhelo de paz. En la conversación, donde se trataron algunas de las preocupaciones que hoy ocupan la agenda regional, participaron la canciller colombiana María Ángela Holguín y el viceministro de Relaciones Exteriores, Sie­rra Díaz.

Más tarde tocó el turno al Reino de los Países Bajos, representado en su primer mi­nistro Mark Rutte. A la reunión con Raúl asistieron también el primer ministro de Aruba, Mik Eman; el ministro de Finanzas de Cu­razao, José Jardim; la directora de Américas del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mar­yam Van Heuyel; además de Jack Twiss, el asesor de Asuntos Extranjeros.

Allí se evidenció la etapa positiva que viven las relaciones entre los dos países y el interés de promover la presencia de empresas holandesas en la Isla. El Primer Ministro del Reino de los Países Bajos se mostró particularmente interesado por la historia cubana y la génesis del conflicto entre Estados Unidos y Cuba.

La apretada agenda del General de Ejército concluyó con un intercambio con la primera ministra de Jamaica, Portia Simpson, y la delegación que la acompaña a la Cumbre, que se convirtió en otro espacio para confirmar la estrecha relación que unen a las dos islas. Resultó momento propicio también pa­ra rememorar la histórica decisión de un grupo de países caribeños de restablecer vínculos con Cuba en el año1972.

En todas estas reuniones los interlocutores de Raúl mostraron interés en la marcha del proceso de negociaciones para el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Es­ta­dos Unidos y respaldaron la petición de Cuba de ser retirada de la lista de países patrocinadores del terrorismo, así como el levantamiento del bloqueo.

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