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Presidida por Eugenio Martínez Enríquez, Embajador de Cuba y con la presencia de José Hernández Pérez Solórzano, Subdirector General para México, Centroamérica y Caribe del Ministerio de Asuntos Exteriores y la Cooperación del Reino de España, el Embajador de Chile, los Ministros Consejeros de Venezuela y Rusia, funcionarios de las Embajadas de Angola, Colombia, República Democrática Popular de Corea, , Irán y Nicaragua, cubanos residentes y de la misión diplomática de Cuba en el país ibérico, inició hoy la jornada de tributo al 162 aniversario del natalicio del Héroe Nacional de Cuba y Apóstol de nuestra independencia.

La colocación de una ofrenda floral ante el busto erigido en su memoria en la céntrica plaza madrileña de Quito y las palabras del Embajador cubano protagonizaron la apertura de este homenaje, que continuó con un concierto en la Embajada donde participó el músico cubano Eliades Ochoa y un grupo de trovadores cubanos y españoles.

En sus palabras, el jefe de la misión cubana señaló que “ahora como nunca, nos toca aferrarnos a Martí, porque podría decirse que su tiempo verdadero era este, el de la unidad de pueblos y naciones, el de la ética para enfrentar toda suerte de crisis, el de la entrega a las causas sagradas de la humanidad para salvarla cuando ya no se puede negar el peligro de su existencia”.

El Embajador, al concluir sus palabras expresó: “Martí fue un incansable ser que luchó por la unidad y al hacerlo transformó la historia de mi patria que al continuar y recuperar su prédica, el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro consiguió la verdadera unidad de los cubanos.

Merece Martí el homenaje permanente, el estudio de su pensamiento y la imitación creativa de su vida, no porque fue un grande, lo merece, porque lo necesitamos.”

Palabras pronunciadas por el Embajador de Cuba en España, Eugenio Martínez Enríquez, en la colocación de una ofrenda floral en la estatua de José Martí Pérez en la Plaza Quito de Madrid. 28 de enero de 2015.

Estimados invitados:

Agradezco su presencia hoy, para recordar a José Martí, el Héroe Nacional de Cuba, que lo hacemos con este gesto tradicional de depositar flores ante esta monumental estatua que lo enaltece aquí en Madrid.

Y justamente interpretar a Martí en piedra o hierro, es convertirlo en dogma o ritual barato, lo que debemos evitar y lograr que a Martí se lea y siga como un gigante de carne y hueso que agonizó por ver libre a su patria, que se entregó a una causa política por la que sufrió prisión siendo muy joven, destierro, desgarro familiar y esa muerte prematura que los cubanos no querían creer tuvo lugar.

Ahora como nunca, nos toca aferrarnos a Martí, porque podría decirse que su tiempo verdadero era este, el de la unidad de pueblos y naciones, el de la ética para enfrentar toda suerte de crisis, el de la entrega a las causas sagradas de la humanidad para salvarla cuando ya no se puede negar el peligro de su existencia.

Martí fue un incansable ser que luchó por la unidad y al hacerlo transformó la historia de mi patria que al continuar y recuperar su prédica, el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro consiguió la verdadera unidad de los cubanos.

Merece Martí el homenaje permanente, el estudio de su pensamiento y la imitación creativa de vida, no porque fue un grande, lo merece, porque lo necesitamos.

¡Viva Jose Martí!

Gracias

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