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Por Mercedes Rodriguez, Cuba Bloqueo

Representantes de Estados Unidos y Cuba reunidos a puertas cerradas en el Palacio de Convenciones de La Habana analizaron en la mañana del jueves los pasos a seguir para el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas en las respectivas capitales, pero no definieron fechas para ello e indicaron que los contactos continuarán en fecha por definir.

Durante una breve declaración, seguida por rápidas respuestas a preguntas de periodistas, la secretaria asistente para los Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Roberta S. Jacobson, quien encabezó la delegación de EEUU, dijo que la apertura de sedes diplomáticas “será en forma oportuna, cuando podamos resolver todos los problemas que debemos abordar”.

Tras afirmar que en este tema las dos partes continuarán conversando, señaló que el proceso que han iniciado ambos países en La Habana esta semana “será largo y no se va a limitar al restablecimiento de relaciones y la apertura de embajadas”, un paso que —acotó— “se hace por acuerdo mutuo” y “no es complejo”.

Más allá de esta cuestión, “se abordarán otros temas como parte del proceso de normalización, complejos, y que reflejan las profundas diferencias” entre ambas partes, aunque, subrayó, se seguirán debatiendo.

A continuación, la responsable de la comitiva cubana en las conversaciones, Josefina Vidal Ferreiro, directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex), afirmó que el clima del encuentro ha sido “respetuoso, profesional y constructivo”, y en él Cuba ha enfatizado que el restablecimiento de relaciones y la apertura de embajadas deben hacerse con respecto a los principios del Derecho Internacional, la Carta de Naciones Unidas y las convenciones de Viena sobre relaciones diplomáticas y consulares.

Al respecto, remarcó que para Cuba ello significa el respeto al sistema político y social y la no injerencia en los asuntos internos.

“Nadie puede pretender que Cuba renunciará a sus principios”, remarcó. “Se trata —dijo— de establecer relaciones civilizadas entre dos países que tienen profundas diferencias y concepciones distintas sobre diversos temas, pero que pueden convivir, de manera civilizada y pacífica, reconociendo y respetando estas diferencias y, a la vez, como vecinos cercanos, identificar áreas de interés común en las podemos desarrollar la cooperación, en beneficio de nuestros países, de la región y del mundo”.

En términos concretos, según Vidal Ferreiro, en este primer encuentro sobre el tema del restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas se intercambió sobre los pasos formales a seguir en esa dirección, “asuntos de personal, tipos de acreditación, pasos prácticos”.

Deberemos reunirnos próximamente” pero “no hay plazos definidos”, aclaró, y agregó que “quedó abierta la definición de la fecha (para una próxima reunión) pues ahora ambas partes deben revisar sus agendas y en próximas semanas se intercambiarán propuestas de fechas”.

La delegación cubana, además, reiteró la contradicción que implica el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la permanencia de la Isla en la lista de países patrocinadores del terrorismo del Departamento de Estado, así como la necesidad de resolver la situación de la sección de intereses en Washington, que cumple casi un año sin servicios bancarios.

Las conversaciones oficiales del jueves —desde que el pasado 17 de diciembre los gobernantes de ambos países, Raúl Castro y Barack Obama, anunciaran el inicio de un proceso para restablecer relaciones — han estado precedidas por una primera jornada el miércoles dedicada al análisis de cuestiones migratorias.

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