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Gente de negro

Patidifusos y consternados quedan. Es una de las fotos que reflejan las reacciones tras los anuncios de Raúl Castro y Barack Obama. La alegría esperanzadora de muchos  es la estupefacción desilusionada de pocos según el balance de las encuestas pero al congresista republicano por la Florida, Marcos Rubio, que se hizo con el podio entre los visiblemente amargados en la imagen “no le importa que el 99 por ciento de los cubanos votaran a favor de las relaciones”. Fueron algunas de sus frases textuales reseñadas por los medios. De tan airados, han cargado contra Obama quienes están de izquierda a derecha en la instantánea: el ex congresista Lincoln Díaz-Balart, la disidente Iris Tamara Pérez y los congresistas Mario Díaz-Balart e Ileana Ros-Lethinen . Acusan al presidente norteamericano de traición, de favorecer al régimen castrista con ese grupo de acuerdos iniciales que va a significar “un impulso económico”. Así que de hecho reconocen que será beneficioso.

Es llamativo notarles tan amargados o como dijo Ros Lethinen “muy angustiados”. Tras el anuncio meridiano en Washington y La Habana, la Casa Blanca ha publicado una web que con el titulo de Un Nuevo Rumbo para Cuba expone las medidas que favorecen a cubanos americanos residentes en Estados Unidos y a empresarios nacionales que forman parte de los intereses que esos congresistas airados dicen representar.

Las conversaciones en ciernes permitirían  la expansión de viajes a Cuba con el propósito de que “las personas que viven en Estados Unidos puedan ayudar con el crecimiento de la sociedad civil en Cuba de manera más fácil, y proporcionar capacitación de negocios para los negocios privados y los pequeños agricultores cubanos. Las personas que viven en Estados Unidos también podrán proporcionar otro apoyo para el crecimiento del naciente sector privado de Cuba” subraya el sitio oficial. También refiere la autorización de mayores ventas y exportaciones de ciertos bienes y servicios desde EE. UU. a Cuba y la aprobación a las personas que viven en Estados Unidos para importar bienes adicionales desde Cuba. Además  se otorgaran licencias generales a los viajeros que facilitaran las visitas familiares, los negocios oficiales del gobierno norteamericano, la actividad periodística, la investigación, las actividades educativas y religiosas, los proyectos humanitarios y otras posibilidades.

Ante la propuesta de lo que podrá ser, parece increíble cuanto se le ha prohibido al pueblo norteamericano con la pretensión de arrodillar al cubano sin conseguirlo durante cinco décadas. Pero la gente de negro va a lo suyo y promete guerra. Ni siquiera se contiene ante la mediación del Papa Francisco. Marcos Rubio insta a su “Santidad a asumir la causa de la libertad y la democracia”. Está claro que el odio suele ser muy ciego.

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