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En una fuerte movida que intenta sacudir el último tramo del gobierno de Barack Obama, empresarios, intelectuales y ex altos funcionarios estadounidenses de distintas tendencias políticas reclamaron ayer por carta al presidente que tome urgentes medidas para abrir más las relaciones con Cuba y aligerar el embargo.

La carta, firmada por cerca de 50 personalidades y que contó con el apoyo de Cuba Study Group y el Consejo de las Américas, reconoce el avance del gobierno demócrata, que abrió los viajes a las familias cubanoamericanas y también facilitó que se ampliaran las remesas hacia la isla. Pero piden más: creen que la opinión publica es favorable a un acercamiento y que “EE.UU. se está quedando cada vez más solo en su política hacia Cuba”. El Gobierno “puede ayudar a los cubanos a determinar su futuro construyendo políticas de reforma”.

Los firmantes piden, entre otras iniciativas, que se extienda un permiso generalizado de viaje que incluya intercambios de organizaciones profesionales y las principales instiuciones académicas. Le reclaman a Obama, además, que la Casa Blanca inicie un “diálogo serio” con Cuba sobre temas humanitarios, seguridad nacional, inmigración y drogas. Piden también que se autorice la importación y exportación de algunos bienes y servicios entre el sector privado estadounidense y emprendedores cubanos indepedientes.

Entre los firmantes se encuentran John Negroponte, ex subsecretario de Estado y ex director de Inteligencia de George W. Bush; James Savridis, ex comandante supremo de la OTAN y tres ex subsecretarios de Estado (Jeff Davidow, Alec Watson y Arturo Valenzuela). También el ex subsecretario de Estado Strobe Talbott, intelectuales como Moisés Naim y miembros de la comunidad cubano estadounidense. Asimismo, el empresario de origen venezolano, Gustavo Cisneros, y David Rockefeller, presidente honorario del Consejo de las Américas.

Jamie McKown, profesor del College of Atlantic, especialista en la Guerra Fría, dijo a Clarín que la carta “es fruto de un proceso de muchos años en el que crece el consenso de que el embargo es una política fracasada. Ahora que se ven cada vez más funcionarios y expertos de alto perfil (republicanos y demócratas) abogando por un cambio, veremos rodar más la bola de nieve en esa dirección”. McKown agrega que la presión no es sólo política. “Hay muchos intereses en el agronegocio porque varios poderosos empresarios del rubro, muchos de ellos de bastiones republicanos en el medioeste, se dan cuenta de queCuba es un excelente mercado para sus productos”.

Otro de los expertos consultados por Clarín coincide con la presión de los negocios. El profesor emérito George Grayson, del Center for Strategic and International Studies, señaló a esta corresponsal que “el creciente ímpetu de mejorar las relaciones con La Habana viene sobre todo de la Asociación de Productores de maíz de Illinois, que argumenta que las restricciones del Tío Sam, que impiden las transacciones financieras con Cuba, entorpecen las excelentes oportunidades que hay en la isla para el mercado de los alimentos ”. Grayson agrega que hay también varias iglesias que están siendo muy activas. “Hay voceros cristianos, evangélicos, y presbiterianos que están buscando conversar con los líderes cubanos”.

Se cree que Obama tiene una buena oportunidad estos meses, antes de las elecciones legislativas de noviembre, para aliviar el embargo. Grayson incluso argumenta que a los republicanos también les interesaría algún gesto para obtener votos en distritos como New Jersey o Florida. Incluso sugirió que la Casa Blanca podría abrir a fin de año una oficina de agricultura en La Habana. Para Mc Kown, “como Obama está terminando su mandato, no tiene que preocuparse tanto por el costo político de la medida. Además, puede tomar ciertas decisiones sin pasar por el Congreso”, concluyó.

Publicado en: Clarín

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