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Carromero dice que su vida

Por Benito Sacaluga

No es la primera vez que políticos del PP entran en Cuba con visado de turista y otras intenciones.

Angel Carromero ha escrito un libro y se lo han editado. Se lo ha publicado la editorial Oberon, perteneciente al grupo Anaya, un conglomerado de empresas editoriales cuyos orígenes se remontan a 1958, año en el que inició su actividad con dedicación casi exclusiva al libro infantil y de texto, todos ellos transmisores de las consignas y contenidos exigidos por la dictadura. Una editorial, Anaya, a la que muchas generaciones de españoles nos hemos visto obligados a comprar sus libros de texto por imposición de los diferentes Ministerios de Educación que se han sucedido en España.
Un libro que por supuesto no voy a comprar, tampoco pienso leerlo, y que por lo que se dice de el es más un alegato de inocencia y un ataque al gobierno de Cuba que un libro al uso, en el que entre otras cuestiones se crítica duramente la decisión de la justicia española de mantener la condena de los tribunales cubanos, exigencia cubana para que Carromero fuese extraditado a España, además de no ya solicitar sino exigir el indulto para librarse una condena que cumple en libertad. Un indulto que (3) la Audiencia Nacional ha negado y dado carpetazo al principal sostén de éste, la teoría según la cual las muertes de los disidentes cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero en julio de 2012 no fueron parte de un “asesinato de estado” perpetrado por el Gobierno cubano. 
Si hay un hecho cierto es que dos personas murieron como consecuencia de un accidente de tráfico, un choque frontal contra un árbol, sufrido por el vehículo que conducía Carromero a pesar de tener retirado el carné de conducir, por una carretera sin asfaltar con la velocidad limitada a 60 Kms./hora. La justicia cubana basada, entre otras cosas, en la declaración de testigos presenciales del accidente que aseguran que Carromero circulaba a exceso de velocidad y que perdió el control de coche como consecuencia del estado de la carretera, le condenó a cuatro años de prisión, sentencia contra la que Carromero nunca recurrió, fiando su libertad e impunidad a la “cosa diplomática”. Finalmente, tras una serie de conversaciones entre los gobiernos de Cuba y España, cuyas contrapartidas desconocemos, Carromero fue repatriado en diciembre de 2012 con la exigencia cubana de que cumpliese aquí su condena en base al contenido del convenio suscrito entre España y Cuba en 1998. Llegado a España y tras pasar unas semanas en la prisión de Segovia, y sobre la base de desconocidos argumentos, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias le concede el Tercer Grado Penitenciario que le permite total libertad a cambio de soportar un control telemático hasta que se decida su puesta en libertad sin condicionantes.
Una vez en España y ya con el  respaldo del Partido Popular “concedió” una entrevista al diario The Washington Post, en la que cambia totalmente su versión sobre el accidente, asegurando que “fue embestido deliberadamente por un vehículo del gobierno cubano”, posteriormente El Mundo publica otra entrevista en la que Carromero asegura que Oswaldo Payá no falleció como consecuencia del accidente sino asesinado por agentes de la Seguridad Cubana. Sobre estas declaraciones la Unión Europea a nivel internacional, a nivel nacional a través del portavoz de Justicia de Izquierda Plural, Gaspar Llamazares y del propio ministro de Exteriores de España Gracía-Margallo, se ha manifestado que Carromero debería obligatoriamente acudir a la Justicia en el caso de que disponga de pruebas del asesinato de Payá en lugar de lanzar estas graves acusaciones a través de los medios de información, Carromero ha acudido a la Justicia y sigue con su versión conspiratoria y asesina.
Hasta aquí lo que tenemos son las diferentes versiones que Carromero da sobre el accidente, pero nada en cuanto a aclarar las razones por las que un miembro del Partido Popular estaba en Cuba reunido con uno de los principales opositores al gobierno cubano y esto es para mi lo fundamental, el accidente, lamentable por la pérdida de dos vidas humanas, es circunstancial. Añadamos ahora que Carromero ha sido defendido a capa y espada por el PP, que ocupa el cargo de Secretario General de Nuevas Generaciones del Partido Popular en Madrid y que además ha sido mantenido por Ana Botella como asesor (designación directa) del Ayuntamiento de Madrid con un sueldo superior a los 50.000 euros anuales. A mi humilde y desconfiado modo de ver las cosas estamos ante un silencio bien pagado, aunque el PP de facto y expresamente el secretario cuarto de la Mesa del Congreso y diputado del PP, Teófilo de Luis lo nieguen. Desde varias instancias, la familia de Payá y organismos internacionales, principalmente estadounidenses, se reclama la investigación de las verdaderas causas de la muerte del activista cubano, pero nada apunta a que se exija la aclaración de los verdaderos motivos por los que Carromero se encontraba en Cuba.
(1) Ángel Carromero. Vicesecretario general de Nuevas Generaciones (NN GG) en Madrid, Presidente de NNGG del Distrito de Salamanca (Madrid) y Consejero Técnico del Ayuntamiento de Madrid entró en Cuba con visado de turista aunque su relación con la oposición cubana indica que estaba para algo más que hacer turismo. El Partido Popular, el nacional y el madrileño, no ha aclarado los motivos de la presencia de uno de sus militantes en Cuba. A alguno le puede parecer irrelevante pero la relación de miembros del Partido Popular con organizaciones y miembros de la oposición de varios países americanos ha sido en muchos casos desestabilizadora en el plano político y han estado detrás de sucesos oscuros y dramáticos para los países en cuestión. No es la primera vez que políticos del PP entran en Cuba con visado de turista y otras intenciones. Jorge Moragas, en cuya agenda también estaba visitar a Oswaldo Payá, fue expulsado en el año 2004 e Isabel San Baldomero en el 2005. Políticos de otros partidos como Luis Yañez del PSOE o Rosa López Garnica de UPN también fueron expulsados. En Venezuela, José María Aznar legitimó el golpe de estado en el 2002 contra el gobierno de Chávez elegido democráticamente, con el apoyo explícito al golpista Pedro Carmona por parte del embajador español, Manuel Viturro de la Torre. Pedro Carmona visitó España y se reunió con miembros del gobierno popular una semana antes del golpe. Gustavo de Aristegui y Josep Piqué también tendrían algo que decir al respecto. En Colombia, los populares apoyaron y defendieron el estado criminal de Uribe, relacionado con el narcotráfico y con los asesinatos de sindicalistas. La fundación FIE-CIPIE de Pablo Izquierdo, exjefe de prensa de Aznar, que tuvo como vicepresidenta a Ana Botella, fue acusada de golpismo en Bolivia. El PP también apoyó el golpe de estado en Honduras contra el gobierno del presidente Manuel Zelaya al igual que su think tank FAES. Es evidente que la relación del Partido Popular con América Latina no tiene que ver con la democracia por lo que sería necesario que explicaran la presencia de Ángel Carromero en Cuba
La persona que aterrizó en Cuba con Carromero y viajaba en el coche, Jens Aron (2)explicaría en una curiosa rueda de prensa organizada por el Gobierno cubano el 30 de julio, días después del accidente. Con el semblante serio, explicó que habían volado hasta Cuba para reunirse con Payá, darle el dinero y ayudarlo en los desplazamientos que quisiera hacer dentro de la isla. Payá no tenía coche y el que alquilaron Carromero y Jens le serviría para poder moverse por algunas zonas de Cuba. Carromero, por su parte, en otro vídeo grabado por las autoridades cubanas cuando estaba recluido a la espera de juicio, contaba que fue su jefe de filas, Pablo Casado, diputado nacional y presidente de Nuevas Generaciones de Madrid, quien le ordena contactar con Cayetana Muriel, jefa a su vez de Jens Aron Modig. Ella envía a Carromero y a Modig a Cuba para que se vean con Payá y le entreguen dinero y un teléfono móvil. La versión cubana se centra en que el viaje de Carromero tenía como objetivo crear una especie de sección juvenil del Movimiento Cristiano Liberación que presidía Oswaldo Payá. Una especie de Nuevas Generaciones del MCL, tipo de organizaciones sobre las que Carromero tenía probada experiencia a través de sus puestos en el Partido Popular.
Unamos a lo anterior las declaraciones del secretario ejecutivo de Relaciones Internacionales del Partido Popular, José Ramón García-Hernández en relación con Cuba:

(4) García-Hernández ha expresado el permanente y activo compromiso del Partido Popular en la defensa de la libertad y de todo proceso de transición hacia una democracia pluralista y constitucional, siendo sus señas de identidad: el Estado de derecho, instituciones representativas, división de poderes y derechos fundamentales.
“El pueblo cubano debe apostar por una transición que busque puntos y proyectos comunes: en la medida en que uno tiene que ser generoso con lo que propone y también con lo que le proponen los demás” ha señalado el secretario ejecutivo. García-Hernández ha recordado que fue ese ejercicio de realismo lo que caracterizó el gran acierto de Oswaldo Payá: “crear un mecanismo para el cambio ya que es el momento histórico de mirar hacia el futuro”.

Carromero no viajó a Cuba por iniciativa propia, fue enviado por el Partido Popular con el objetivo de reunirse con Oswaldo Payá para tratar asuntos que desconocemos, la versión de que su cometido era servirle de conductor es infumable, sobre todo, y ya en plan adicionalmente jocoso, conociendo la desastrosa pericia de Carromero con un volante en las manos y su carencia de permiso de conducir.
Es imprescindible que se sepa la verdad sobre los motivos del viaje y es imprescindible que Carromero cumpla su condena por muchos motivos, entre otros para que España no incumpla un convenio firmado con el gobierno cubano siendo presidente del gobierno español José María Aznar, curioso.
No parece que exista ninguna presión, tampoco ninguna investigación en marcha, para poner negro sobre blanco y con pruebas lo que hacia este joven en Cuba. Si Carromero quiere escribir libros y vender muchos ejemplares solo tiene que contar la verdad sobre su estancia en la isla. Quizás algún día, cuando por uno u otro motivo deje de ser alimentado por el PP, lo haga, lo malo es que será difícil creerle si no aporta pruebas contundentes, o incluso, como en el asunto de Bárcenas, aunque las aporte.
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