La ronda de conversaciones migratorias entre delegaciones de los Estados Unidos y Cuba concluyó en La Habana. En una nota a la prensa de la delegación de la isla se insiste en que  “no se podrá lograr un flujo migratorio legal, seguro y ordenado” entre ambos países mientras “no se deroguen la política de pies secos-pies mojados y la Ley de Ajuste Cubano, que constituyen el principal estímulo a las salidas ilegales y los arribos irregulares de ciudadanos cubanos al territorio norteamericano.”

El encuentro estuvo presidido por el subsecretario asistente para los Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Edward Alex Lee y la directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal Ferreiro quienes según la nota analizaron “el estado de cumplimiento de los acuerdos migratorios vigentes entre los dos países, incluyendo las medidas emprendidas por ambas partes para enfrentar la emigración ilegal y el contrabando de emigrantes”.

La parte cubana también informó sobre acuerdos migratorios suscritos con otros países de la región “como parte de nuestra política dirigida a regularizar los movimientos migratorios recíprocos” añade la nota.

La reanudación de estas conversaciones fue en julio en Washington y marcó el reinicio de los contactos semestrales entre los dos países para examinar la aplicación de  acuerdos de 1990 mediante los cuales Estados Unidos acordó emitir 20.000 visas anuales a cubanos.

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