La fórmula del cooperativismo gana espacio en Cuba en casi 200 actividades de la producción y los servicios, como una alternativa laboral a la que se asocian voluntariamente los trabajadores, fuera del ámbito estatal.

A veces por iniciativa propia y otras a propuesta del Estado, miles de trabajadores han pasado a actividades por su propio arbitrio,procedimiento aprobado por el parlamento en el 2012, y extendido en el presente 2013.

El abanico de ocupaciones es amplio, pues las cooperativas no agropecuarias, como se conocen en Cuba, brindan asistencia o crean bienes en la reparación y reconstrucción de vehículos, transporte de pasajeros y elaboración de clavos de herraje.

Igualmente surgen en ciudades y poblados cooperativas dedicadas a la peluquería, engrase y otras atenciones a vehículos, comercio y gastronomía y la construcción.

Directivos de empresas estatales y particulares comienzan a beneficiarse de las pequeñas industrias o asociaciones establecidas para conferir servicios útiles y de servicio a la población que ahora tendrá más opciones de las que pueda elegir.

Los clientes satisfechos

Clientes consultados aseguran que en la mayoría de los casos quedan satisfechos por la atención recibida, aunque coinciden en que los precios son altos.

El aprovechamiento de la faena y el incentivo de que a más trabajo mayor será la remuneración al repartir los dividendos obtenidos por la cooperativa, constituyen factores novedosos vinculados a esta experiencia laboral. En un escenario que hasta hace poco tiempo funcionaba mayoritariamente bajo el control del Estado, entran en vigor el trabajo independiente y el cooperativo, con vistas a actualizar el modelo económico.

La novedosa forma de asociación en el entramado económico cubano tiene facultades para abrir cuentas bancarias, desempeñar la autogestión, adquirir insumos y repartir ganancias de acuerdo con la voluntad de los asociados, sin patrocinio del Estado.

Fuente: ROBERTO MOREJÓN/RADIO HABANA CUBA

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