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El histórico apretón de manos entre los  presidentes Barack Obama y Raúl Castro, el primero que mantienen públicamente  mandatarios de Estados Unidos y Cuba en los últimos 54 años, generó esperanzas  en una aproximación en las relaciones de ambos países, según medios y analistas  consultados.

El sitio oficialista Cubadebate.cu saludó este martes como un gesto  esperanzador el estrechón de manos entre los presidentes, ocurrido durante el  funeral de Nelson Mandela en Sudáfrica.

“Obama saluda a Raúl: que esta imagen sea el principio del fin de las  agresiones de EEUU a Cuba”, se señaló en el pie de una foto publicada en el  sitio.

“Esto es extraordinariamente simbólico y no se debe desaprovechar esta  oportunidad de que se hayan conocido y se hayan estrechado las manos. Ahora el  próximo paso es empezar” a negociar, dijo a la AFP el académico Esteban  Morales, especialista en las relaciones de los dos países.

Morales agregó que “esto que acaba de ocurrir no es más que consecuencia de  que ambos países están dispuestos a negociar”.

Esta es la segunda vez que presidentes de los dos países, sin relaciones  desde 1960 y con un enconado diferendo político, se saludan con un estrechón de  manos, y la primera en que lo hacen públicamente.

En el 2000, en el marco de la Cumbre del Milenio en Nueva York, el líder  cubano Fidel Castro y el entonces presidente estadounidense Bill Clinton,  intercambiaron saludos de cortesía, pero ese gesto no fue registrado  públicamente en fotografías.

El diario oficial Granma incluyó la foto del saludo de Obama con Raúl  Castro en su edición digital, pero sin efectuar comentarios, mientras que el  académico Arturo López-Levy, de la Univeridad de Denver, Colorado, consideró  que “no hay que exagerar un simple apretón de manos”, al recordar el encuentro  Fidel Castro-Clinton.

“La diferencia es que aquel fue al final del periodo presidencial de  Clinton y este es en el primer año del segundo mandato de Obama”, dijo a la AFP.

En un comentario enviado a la AFP, el analista Jorge Gómez Barata,  consideró que la coincidencia de Castro y Obama en Sudáfrica era el fruto de la  “mediación de Mandela”, aún después de muerto.

“De un modo u otro, Cuba y Estados Unidos, en la persona de sus líderes,  protagonizarán una aproximación histórica de la cual Nelson Mandela ha sido  mediador”, precisó el analista.

En el mismo sentido se pronunció Orlando Márquez, portavoz de la  Arquidiócesis de La Habana, que encabeza el cardenal Jaime Ortega.

“Otra razón para estar agradecidos con Nelson Mandela”, dijo y agregó que  “es de desear que el ejemplo de Mandela continúe siendo una inspiración para ir  más allá de un gesto formal como ese”.

Sin embargo, el gesto presidencial fue minimizado por representantes de la  disidencia, empeñados en celebrar el Día Internacional de los Derechos Humanos.

“Pienso que dicho saludo fue algo normal dentro de los límites del  protocolo y de la buena educación. Esto no cambia el hecho de que el gobierno  de Cuba sigue siendo el principal violador de los derechos civiles y políticos  en Las Américas”, dijo el activista Elizardo Sánchez.

El 9 de noviembre, Obama había adelantado en Miami que Estados Unidos debía  revisar su política hacia Cuba.

“Tenemos que seguir revisando nuestras políticas”, dijo el mandatario en  una actividad para recaudar fondos electorales, pues “cuando Castro llegó al  poder yo acababa de nacer. Así que la idea de que las mismas políticas que  desarrollamos en 1961 serían todavía tan efectivas hoy en la era de internet y  Google y del viaje global no tiene ningún sentido”, dijo.

Once días después el secretario de Estado John Kerry dijo que Washington  “saluda algunos de los cambios” ocurridos en Cuba, pero alertó: “estos cambios  no deben cegarnos con relación a la realidad autoritaria que marca la vida de  los cubanos”.

Aunque Cuba y Estados Unidos han tenido recientes negociaciones de  cooperación en materia meteorológica, migración, y de lucha contra el  narcotráfico, las divergencias políticas siguen siendo enormes.

Uno de los actuales problemas políticos es la exigencia de Washington para  que se libere al contratista Alan Gross, condenado a 15 años de cárcel en Cuba,  en tanto La Habana demanda la liberación de cuatro agentes cubanos presos en  Estados Unidos desde 1998.

Cuba ha propuesto el canje de sus agentes por Gross, posibilidad descartada  hasta ahora por Estados Unidos.

“El gobierno cubano reitera su disposición a establecer de inmediato un  diálogo con el Gobierno de Estados Unidos para encontrar una solución al caso  del señor Gross”, señaló la directora de Estados Unidos de la cancillería  cubana, Josefina Vidal, el 4 de diciembre.

Pero el “diálogo debe realizarse sobre bases recíprocas, que contemplen las  preocupaciones humanitarias de Cuba vinculadas al caso de los cuatro cubanos  luchadores antiterroristas que están presos en Estados Unidos”, agregó

Fuente: AFP

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