Silvio

Volver a cantar con Silvio ha sido un soplo bienhechor al iniciarse la semana. En la madrugada de este lunes otoñal, a través de la 2 de Televisión Española, la historia visual nos trasladó a su dedicación reciente en los escenarios más humildes, en barriadas emblemáticas de La Habana donde su empeño cautiva al público encantado con las canciones que auténticamente han expresado sentimientos y realidades de varias generaciones.

El proyecto seduce a los propios artistas que interpretan ante los rostros entregados de una masa dispuesta a deleitarse en medio de sus dificultades y no por un paréntesis, sino por una actitud de vida. Capta a los espectadores que siguen como un regalo lo trascedente de esas secuencias.

Entre las canciones de Silvio, sus vivencias de la historia cercana, contadas sin estridencias desde una visión personal sobre los altibajos de la obra, imperfecta e inacabada.  Y en sus crónicas de una época memorable el surgimiento de la Nueva Trova junto a Pablo Milanés y Noel Nicola, pilares de un movimiento inspirado, surtidor de canciones poéticas que acompañan durante décadas en Cuba y en naciones alejadas de su geografía.

El documental dedicado a Silvio Rodríguez fue transmitido dentro del espacio de laCartel Silvio 2 “Imprescindibles”. Lo dirigió Nico García quien reconoce el reto de reflejar la intensidad del artista: “No es fácil retratar a una persona conocida sin caer en los tópicos, mucho menos si se trata de una persona crítica y en plena actividad. Si esa persona es Silvio Rodríguez (icono musical y poético para más de una generación) la cosa se complica”.

Los testimonios de Sara González, Leo Brouwer, Luis Eduardo Aute, Paco Ibañez, Victor Casaus aportan las tantas visiones del Silvio universal, ajeno a los pedestales y alejado de cualquier estereotipo mientras vive su pasión por escribir, componer cuando el tiempo -entre sus actuaciones- le devuelve a la magia de la creación. En su estudio de grabaciones habitan las cientos de canciones y sus versiones. Muestra como un tesoro la primera versión de “Ojalá”, tal cual, dice, la cantó tras componerla. La grabó entonces con un artilugio de tiempos pasados acompañándose con su  guitarra y su estilo personal para decir cantando lo realmente esencial.

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