El gobierno español expande sus tópicos sobre una mejoría económica que no cala en la ciudadanía. La realidad les golpea con hechos que dejan en entredicho la confiabilidad hacia quienes han mentido reiteradamente desde el ascenso al poder.

El más eufórico es el Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien ha llegado a afirmar sobre la existencia de una  “muchedumbre de pronósticos” que redundarán en “la salida de España de la crisis el próximo año”.

Entretanto la posibilidad de trabajo para más de 4 millones 700 mil parados sigue siendo incierta. Aunque Luis de Guindos, Ministro de Economía, ha vaticinado que la próxima Encuesta de Población Activa  “revelará una creación de empleo y una reducción del paro”, el Fondo Monetario Internacional sentencia que el índice español de desempleo crecerá hasta un 26,7% durante 2014.

Sin ingresos, el impacto de la pobreza severa en esta nación occidental del mundo desarrollado se eleva a más de tres millones de personas que a duras penas sobreviven con menos de 307 euros al mes. La diferencia entre pobres y ricos es cada vez más acentuada. Estos últimos crecen en un 13% mientras se incrementan los afectados por las penurias cotidianas que les impide el acceso a servicios esenciales.

Al concluir este año más de 9.000 empresas españolas estarán en concurso de acreedores según publica El Confidencial Digital . Son quiebras derivadas de situaciones financieras con pocas posibilidades de salvación y que acarrearán más trabajadores a la calle.

Pese a los discursos alentadores del gobierno y los banqueros sobre “el fin técnico de la recesión”,  la mayoría de la población no percibe ni se entusiasma con análisis macroeconómicos  ajenos a sus hogares donde las opciones para adquirir y  el estado de bienestar escaparon irremediablemente sin que ninguna certeza aliente posibilidades de retorno.

Anuncios