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Los españoles se jubilarán a los 67 años  y serán más pobres si solo cuentan con su pensión para vivir. Los retirados ahora mismo ven peligrar sus ingresos cuando muchos constituyen el sostén de sus hijos en paro.

La reforma de las pensiones en estudio plantea un recorte de 33 mil millones de euros entre 2014 y 2022. El estimado oficial puede duplicarse. Un hachazo al poder adquisitivo que se agudiza en el caso de los 300 mil abuelos españoles que según un informe de La Caixa están manteniendo a sus familias desempleadas.

Nuevamente el presidente Mariano Rajoy incumple una de sus promesas. Aseguró en  plena campaña electoral y lo incluyó en el programa del Poder Popular que no tocaría las pensiones. Sus palabras han quedado en papel mojado: la aprobación de la reforma disminuirá en un 20% durante 10 años la capacidad de consumo de los afectados cuando la subida de impuestos, de electricidad, gas, transporte y medicamentos son un hecho palpable en las facturas.

Soraya Rodríguez, vocera del Partido Socialista en el congreso de los diputados, enfatizó que los cambios constituyen “una expropiación año tras año a los nueve millones de pensionistas actuales y a los cerca de ocho millones que se incorporarán al sistema en los próximos quince años ya que esta subida por ley del 0,25% anual, supone la renuncia por ley a poder garantizar a los pensionistas su capacidad adquisitiva”.

“Es una vergüenza y un ataque a los sectores más vulnerables” declaró  el portavoz de la Izquierda Plural, José Luis Centella al referirse a un anteproyecto peor a las propuestas presentadas por la comisión de expertos convocada meses atrás por el propio gobierno. Algunos de los convocados han reconocido que  si el gobierno se limita a aplicar la fórmula que propone y no hace por aumentar los ingresos o recortar los gastos, las pensiones perderán poder adquisitivo. El asunto en ciernes puede recortar hasta en 1.500 euros anuales las pensiones media, un verdadero agujero en el bolsillo de los jubilados.

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