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Se van de España. Ahora como antes buscan lo que se les ha negado y a la necesidad de sobrevivir se suma la desesperanza de encontrar el sustento en suelo patrio. Entre los españoles el paro juvenil ronda el 56%. En consecuencia, desde el 2008 cuando comenzó la crisis, la salida de jóvenes creció el 41%. Son cifras que reflejan el drama social español.

Camufladas por las estadísticas están las historias de quienes dejan atrás familias y arraigos. No les queda otra tras la búsqueda infructuosa de trabajo, de un empleo que encarrile sus vidas dependientes o alivie el lastre en sus hogares. Profesionales españoles inician o continúan su truncada vida laboral en Alemania, Francia y Reino Unido. Pretenden cosechar el talento frustrado en la madre patria pero de los 21.000 que salieron en el 2012, casi 11.000 volvieron porque no lograron sus propósitos.

No pocos españoles acompañan a los ecuatorianos que regresan en masa a su país. El gobierno de Ecuador puso a su disposición más de 5000 empleos como profesores. También emigran a Venezuela, Argentina, Colombia, Brasil o Perú. En estos duros años los retornados ahora son latinoamericanos y los emigrantes españoles.

De momento la reacción del Partido Popular en el poder ha sido animarlos a participar en una encuesta para conocer su disposición a participar en elecciones. Una nota publicada en el ABC así lo revela: “El objetivo principal de este cuestionario es consultar a los españoles que residen en el exterior aspectos como si están inscritos en el Censo Electoral de Residentes Ausentes, conocido como CERA, la provincia en la que votan o si han participado en los últimos procesos electorales”.

Los del gobierno se han vanagloriado recientemente de reducir en agosto en 31 personas el desbocado índice de desempleo de seis millones. No pocos analistas han precisado un dato tan pobre como incierto: “El paro registrado solo cuenta a las personas que están apuntadas en el Instituto de Empleo. Las que se marchan de España, o las que dejan de estar apuntadas porque no tienen prestación y no esperan encontrar trabajo por esta vía (o trabajan en la economía sumergida) no cuentan en esta cifra”, argumentó el rotativo económico Cinco Días.

Los espejismos no logran reanimar la creencia en el repunte económico que venden el presidente Mariano Rajoy y su equipo. La realidad golpea demasiado en las familias que ven marchar a sus hijos. Muchos reanudan la ruta de aquellos abuelos que también a sus edades buscaron suerte lejos de España.

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