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El producto interior bruto en Cuba requiere un crecimiento sostenido del orden del cinco por ciento anual -frente al 1,8 registrado en los últimos años- para impulsar el despegue que persigue la actualización de su modelo económico.

Según Yailenis Mulet, del Centro de Estudios de la Economía Cubana, el proceso centra su atención en los problemas internos al basarse en un diagnóstico más profundo de la realidad doméstica. La doctora en economía ofreció una conferencia en el Club de Amigos de la Unesco de Madrid donde explicó las circunstancias que han incidido en el decrecimiento de la población económicamente activa y los incentivos que permitirían erradicarlas. El trabajo por cuenta propia, el cooperativismo, el acceso a créditos y otras medidas que incluyen la descentralización empresarial favorecen las políticas de estímulo. “También seYailenis propicia la inversión extranjera en objetivos costosos a la vez que se pretenden mayores niveles de ahorro para sustentar el financiamiento de proyectos con esfuerzo nacional”, subrayó  la economista.

Se quiere avivar el rol de las fuerzas locales  en las dinámicas de desarrollo dándole mayor autonomía. El reto implica dejar atrás limitaciones dadas por el estado de las infraestructuras en las bases de crecimiento o por las distorsiones monetarias que impactan en la contabilidad de los productos. El problema de la doble moneda y la imprescindible unificación para llegar a la restauración del peso cubano forma parte de la ruta económica que sigue el modelo también urgido de la remontada agrícola o de la activa participación de las empresas cubanas en el mercado internacional.

Sobre el énfasis de ciertos enfoques al insistir en una supuesta maldición contra el acceso de la isla a recursos naturales, la doctora cubana en economía dijo que la disponibilidad de carburantes puede que incida en los tiempos imprescindibles para el despliegue pero no en el quehacer de una nación decidida al crecimiento con voluntad propia.

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