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El gobierno español y su partido en el poder ofrecen la peor de las imágenes sobre el país. Quienes repudiaron las manifestaciones ciudadanas contra los recortes sociales señalándolas como antipatrióticas por las instantáneas que daban de España, han protagonizado en los últimos días los titulares sobre la inmoralidad interna con que conviven desde hace años.

Genera un legítimo repudio  la corrupción en el Partido Popular. Era una práctica ya reconocida como habitual. Luis Bárcenas, su ex tesorero, repartía sobresueldos por la izquierda y directivos de esa derecha partidista lo aceptaban. Hasta firmaban “recibís”, subrayó el periódico El Mundo que promete difundir las “sobrecogedoras” listas. La realidad trascendida es que la corrupción en España se enquistó en la cúpula del poder. Acumuló 22 millones de euros el tal Bárcenas. Los escondía en una cuenta en Suiza. Cómo llegó a esa cifra durante sus muchos años en la élite del PP y de donde salió el tantísimo dinero repartido en muchos sobres con cinco y diez mil euros estan entre las interrogantes que se hacen los españoles.

A partir de estos episodios en negro surgen otras aristas bochornosas. Las revelaciones mediáticas refieren el chantaje que también reparte el antiguo gerente del PP. Amenaza con destapar a los implicados si termina en prisión y contar lo que sabe sobre ciertas interioridades. Por eso que conoce y aún no ha dicho hay quienes aseguran que mantuvo una oficina con secretaria en la sede central del partido después de ser imputado por corrupción y más, en el caso Gurtel; y cesar en su cargo.

En paralelo discurren las opiniones sobre la reaparición del comando dispuesto a destronar al trémulo Mariano Rajoy. Esperanza Aguirre, supuestamente retirada de la primera línea política, lidera las declaraciones públicas clamando justicia e investigaciones profundas. También propone sus medidas infalibles contra la corrupción y en consecuencia dispone. Ha nombrado un fiscal anticorrupción en el PP madrileño. Dicen que ella junto a otros de la comunidad aprovechan las horas bajas de Rajoy para recordarle que siguen acechando y que si las circunstancias les favorecen intentarán hacerse con el poder.

Sobre la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, circulan versiones similares por su malestar desde que quisieron relegarla a Castilla la Mancha, la comunidad que preside. Su rencor hacia Soraya Saenz de Santamaría, vicepresidenta y favorita de Rajoy, es conocido. Se especula que busca sacar provecho personal en medio del escándalo por los sobres. Hay quienes la señalan como la garganta profunda deslizando información mientras subraya su sentencia: “Que cada palo aguante su vela”.

El partido de quienes gobiernan esta caldeado, la sociedad escandalizada e incrédula. No confía en las auditorías anunciadas. Tampoco cree en una especie de regeneración política. Desde que la gestión de la crisis aniquila sus derechos y favorece a la clase financiera de cualquier forma, los pormenores de la corrupción dentro del PP es otro episodio repudiable sobre una política que en España no cesa de sumar descrédito.

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