El ex coordinador general de Izquierda Unida presenta su Frente Cívico entre un público multitudinario y llama a los movimientos sociales a cooperar y dialogar.

Julio Anguita ha vuelto. El ex coordinador general de Izquierda Unida ha dejado su carnet de militante sobre la mesa (pero sin renunciar a su formación) para alumbrar el Frente Cívico Somos Mayoría. En una abarrotada Facultad de Ciencias del Trabajo de Córdoba, con gente en los pasillos, desbordada la sala principal, habilitadas pantallas en un patio y en directo a través de un canal en streaming, Anguita ha presentado un colectivo que se ha construido a la imagen y semejanza de las conferencias que ha ido impartiendo por toda España en los últimos años, desde que abandonó la primera línea de fuego de la política.

“Las fuerzas políticas han envejecido, los partidos actuales son máquinas electorales y todo el andamiaje de la Transición se ha venido abajo”. Por eso y porque “nunca en la historia reciente España ha estado en una situación de emergencia como ésta”, Anguita crea el Frente Cívico, una especie de casa común de lo que el político andaluz calificó como una mayoría “que es en sí pero no para sí”. Es decir, una mayoría en la que forman parte “parados, jubilados, desahuciados, las clases medias y los pequeños empresarios que ahora están sufriendo lo que antes sufrieron los trabajadores” pero que “no está unida” y que persigue aglutinar. Anguita lo resumió “en un eslógan del 15M que me influyó: Los de abajo contra los de arriba”.

Anguita ha vuelto casi por donde se fue. Ha regresado con el ‘programa, programa, programa’ como principal arma de su Frente Cívico. “A un poder se le combate con otro poder, a un ejército se le combate con otro ejército”, proclamó. Y esa especie de contrapoder necesita argumentos, un programa, una hoja de ruta. Y eso es lo que se pondrá a hacer a partir de ahora, durante su constitución, el Frente Cívico. Pero antes, Anguita ha esgrimido un decálogo que ya publicó en la web del Colectivo Prometeo y que exige, entre otras cosas, salarios y pensiones mínimas de 1.000 euros, una lucha a destajo contra el fraude fiscal y la evasión de capitales, nacionalizaciones bancarias y de sectores económicos estratégicos, y una defensa de los derechos humanos y el medio ambiente, entre otros.

Anguita citó unos versos de Vicente Aleixandre para proclamar que “somos hijos de la sociedad” y que abre al diálogo el Frente Cívico. “Somos de los vuestros, aquí no venimos a competir ni a vivir aislados” sino a cooperar, insistió Anguita en un guiño a todos los movimientos sociales al margen de los partidos políticos y contra los recortes que están naciendo en España. De hecho, en un gesto simbólico dejó su carnet de militante de Izquierda Unida sobre la mesa pero sin renunciar a la formación por si “mi militancia” es un “problema” para favorecer el diálogo con otros movimientos.

Este Frente Cívico, que de momento no cuajará como una opción política a las elecciones, está creciendo. El propio Anguita ha asegurado que ya han conseguido 20.000 adhesiones en todas las provincias de España. Además, se han creado 15 asambleas constituyentes en otras tantas provincias y se ha comenzado a diseñar una pequeña estructura que florecerá “dentro de unos meses en el primer congreso”. Ese día, anunció Anguita, “me habré ganado un descanso”. “A mi edad, esto es lo último que yo puedo hacer ya por mi país”, concluyó.

El ex alcalde de Córdoba también se despachó con una buena ración de titulares sobre la situación actual que atraviesa el país. Denunció que Europa es el único lugar del mundo “donde a un secuestro lo llaman rescate” y aseguró que “si viviéramos en el siglo XIX cualquier político podría haber acusado a los dos gobiernos anteriores de alta traición a la patria” por haber dejado España en una dependencia tan salvaje del exterior.

Fuente: eldiario.es

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